Renato Peñaflor

Por sus palabras conocerás a las personas. Ese podría ser el proverbio para describir a Renato Peñaflor, que en casi una hora de conversación ha repetido constantemente: “capacidad, conocimientos, análisis, fundamentos”. De esa forma resume cada experiencia personal, laboral y académica, casi como un círculo virtuoso que aprendió en las aulas universitarias para enfrentarse a la vida.

Esto lo percibió desde que ingresó a la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico en 1993, y lo confirmó cuando entró a trabajar a la empresa de investigación de mercados Imasen. El negocio acababa de emprenderlo su hermana, pero no por eso se escapó de pagar derecho de piso: corría el año 2000 y él se encargaba de trabajos operativos, como transcribir los focus group. Renegaba de sus funciones, pero después comprendió que esa experiencia era importante. Al cabo de dos años y medio, le encargaron hacer informes. Luego pasó a coordinar proyectos, lo que implicaba tener contacto directo con los clientes. Allí vislumbró su camino: a los 27 años era capaz de sostener conversaciones alturadas con gerentes experimentados que le doblaban la edad.

“Había que crecer rápido, porque, obviamente, las empresas te contratan como consultor porque sabes más que ellos”. En esa nueva etapa también lo ayudó la costumbre de discutir o debatir adquirida en la Universidad del Pacífico, en donde no ganaba necesariamente el que tenía la razón, sino el que agotaba los argumentos del otro. Así lo cree él: “Esa capacidad de argumentación hace que mucha gente te valore en el trabajo”.

Ahora Renato es director de Imasen, que en la actualidad es una de las principales empresas de investigación de mercados del Perú. Es distinguida, sobre todo, por ser una de las líderes en investigación social. Tiene clientes como la Corporación Financiera Internacional (IFC), el Banco Mundial (BM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otros. La empresa también trabaja con el Estado, para lo cual debe pasar por los rigores de las licitaciones públicas. Justamente, esta última proeza fue encaminada por Renato, debido a la minuciosidad del proceso, que calzaba con su vocación por los números y los detalles. A él siempre le gustaron los negocios, pero supo desde un principio que estudiar Economía le daría mayores herramientas para cumplir esa meta. En el camino solo tuvo que aprender los conceptos de marketing.

Actualmente se desempeña también como catedrático y pronto se graduará como Ph.D en Managment. “Siempre ando generando ideas, al punto de que me lleno de proyectos, pero en algún momento tengo que procesarlos, porque uno puede ser víctima de su propio éxito”, finaliza.

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