Óscar Banda

A Óscar Banda no puedes decirle que un sueño es imposible porque de inmediato te responderá –y convencerá- de que no hay nada más falso que eso. Desde joven, gracias al ejemplo de sus padres, sabe que para cumplir un sueño hay que tenerlo, y  nunca darse por derrotado. Fórmula compleja pero no imposible. Su vida es una constatación de ello. Por ejemplo, cuando le dijo a su madre que estudiaría Administración de Empresas, no lo detuvo que su situación económica estuviera deteriorada luego de que los ahorros familiares se perdieran en CLAE, aquella cooperativa que esfumó el dinero de muchos peruanos a inicios de la década del 90.

De inmediato, un joven Óscar (aún lo es, pues solo tiene 34 años) empezó a trabajar en lo que podía: llegó a ser incluso vendedor ambulante. Esta experiencia invalorable le mostró un camino: se dio cuenta de que vender era lo suyo. Y que era bueno, muy bueno. “La Universidad del Pacífico busca estudiantes que tengan un muy buen nivel académico. El examen de ingreso es muy riguroso. Pero no solo eso, pues luego valora tu talento y capacidad. Por ejemplo, por mi rendimiento académico, la Universidad me apoyó en todo momento con la pensión”, señala desde su oficina en la empresa de riesgos Sentinel, de la que es Director Comercial hace casi un año. Antes de llegar a ella, trabajó en prestigiosas firmas como IBM y Price Waterhouse & Coopers.

Óscar cuenta que de su etapa formativa nunca olvidará a ciertos profesores que consideraba “verdaderos maestros”. “No solo enseñaban, sino que inspiraban”. Uno de ellos era Ricardo Siu, a cargo del curso Matemática II. Más allá de los números y las respuestas exactas, aprendió de él grandes lecciones de vida y a cómo sobreponerse de los fracasos gracias a la perseverancia.

“He tenido profesores increíbles, cuyas clases estaban atiborradas de gente por lo buenas que eran. En la Universidad te enseñan a trabajar en equipo y a sobreponerte de los golpes como si fueras un resorte: luego de una caída, tienes que doblar tu esfuerzo y al siguiente paso llegar más lejos”.

Devoto confeso de Miguel Grau (cuyas cartas con Carmela Carvajal Viuda de Prat son una fuente de inspiración), en la actualidad Óscar es también profesor de Marketing en la Universidad del Pacífico, pues siente que es una forma de retribuir en algo la revolución que significó la educación en su vida. “Mi sueño era liderar una compañía a esta edad y lo he conseguido. Esto se lo debo a la Universidad, así que confieso que sufro de pacifiquitis aguda”.

Lo más probable es que entre las decenas de alumnos que hoy tiene, Óscar esté transmitiendo la misma cultura de valores que recibió y, claro está, la certeza de que cualquier meta que uno se imponga se volverá realidad.

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