Miguel Castillo

Para Miguel Castillo, la universidad lo acercó a su gran pasión: el teatro. En el último año de carrera buscó a Sergio Llusera, quien había estudiado administración en la UP, enseñaba ahí y era actor y director. Le dijo que quería hacer teatro y le aconsejó estudiar en el Taller de Formación Actoral de Roberto Ángeles. Así lo hizo. Su primera obra profesional fue Las Flechas del Ángel del Olvido, dirigida por Llusera. Desde ahí se desarrolló sobre las tablas, durante cuatro años, actuando en diversas obras en las que aprendió mucho. También participó en el cortometraje Regreso, con el que ganó el premio como mejor actor en el Festival de Cine de Brasil el 2011, y con el que representó a Perú en el Festival de Cannes. Incluso en algún momento pensó estudiar en el Actor Studio de Nueva York.

Siempre fue curioso. Al salir del colegio quería ser muchas cosas: arquitecto, médico, artista. También le interesaban los negocios y las personas. Finalmente eligió administración. Desde sus estudios en la Pre UP, sintió que los profesores tenían mucha energía, una actitud positiva y eran muy profesionales. Esa combinación le impactó y gustó.

La profesora Karen Weinberger fue uno de sus mayores referentes. “Era absolutamente clara y directa. Te cuestionaba una idea y hacía que pienses más, que tengas más argumentos. Siempre tenía la disposición a ayudar. Fue muy inspiradora para mi carrera y para mi vida”, comenta.

En su licenciatura obtuvo el grado Sobresaliente Cum Laude. Ha practicado y trabajado en diversas instituciones como Interbank, AFP Horizonte, Backus y Telefónica Empresas.

“La UP me enseñó a cuestionar, preguntar, investigar y ser eficiente. A nunca perder el foco de lo realmente importante. Me brindó experiencias valiosas, como el curso de Proyección Social”, cuenta. Asesorar a microempresarios a lo largo de todo un ciclo le brindó muchas ventajas y enseñanzas que valora hasta hoy, como compartir conocimientos para que otros puedan mejorar y superarse. Algo que cada vez tiene más importancia en las organizaciones y que Miguel busca desarrollar en el área de Gestión Humana y Calidad de Servicio en Casa Andina.

En el futuro le gustaría generar espacios culturales donde la gente pueda cuestionar, reflexionar, desfogar. “Es una manera de mantener mi relación con el arte. Creo que en unos años habrá mucho mejor terreno para cosechar estas cosas en Lima”, comenta. Miguel piensa hacer una maestría relacionada al liderazgo a través del arte. Hoy se siente preparado y con todas las herramientas para desarrollarse, innovar y crear.

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