Martha Chávez Passano

Uno de los factores que Martha Chávez rescata de sus estudios de Contabilidad en la UP es que encontró profesores que la motivaban y que eran muy cercanos. No eran aulas con 150 alumnos, como en otras universidades. No se sentía una persona más entre muchas. Esto la hizo encontrar su camino y disfrutar lo que hacía. Esa relación maestro-estudiante la marcó de alguna manera, pues ella luego acabó dedicándose a la docencia.

“El profesor que definitivamente hizo que yo amara la carrera fue Víctor Flores. Sus primeros cursos fueron los que me incentivaron e hicieron que me interesara aún más por la profesión. Y así hay varios nombres: Gregorio León, Sergei Udolkin, el padre Villagrasa, el profesor Brazzini. Todos me marcaron en distintas áreas. Porque si bien uno elige una carrera, la educación en la UP es integral”, dice Martha, actual profesora del Departamento Académico de Contabilidad, investigadora del CIUP y miembro de la Red Internacional de Investigación Social Enterprise Knowledge Network (SEKN).

En ese ambiente de confraternidad, cuando aún era alumna, empezó a trabajar en la UP. Durante dos veranos realizó prácticas haciendo inventarios. En el último año de estudios le propusieron entrar al área administrativa, como asistente de tesorería. Estuvo dos años en dicho puesto y luego pasó a ser contadora de la universidad. Permaneció en ese cargo durante trece años. Ejerció la profesión desde el interior de la UP. Luego, en 1988, empezó a dictar clases. Ese fue otro gran desafío. Nunca se le había pasado por la cabeza hacerlo. El padre Villagrasa fue el principal promotor para ello. Así como Víctor Flores le enseñó a amar la carrera, el padre Villagrasa la inclinó hacia la docencia. En el camino esa experiencia fue motivándola cada vez más y más. Entonces era contadora y profesora. Luego se dedicó exclusivamente a la docencia.

“Nunca voy a olvidar la primera clase que dicté. Estaba nerviosa. Después de tanto tiempo, reconozco que antes de empezar un nuevo ciclo siempre se siente algo de ansiedad, pero distinta; es una ansiedad controlada. Además, los años me han enseñado que una no siempre tiene la respuesta para todo”, confiesa Martha. “Las generaciones de alumnos cambian, pero ellos siempre tienen la misma edad, y la que crece es una. Por eso es tan importante actualizarse constantemente. Como profesora debo transmitir conocimiento, pero también buscar que el alumno vaya encontrando su propio camino. A veces uno ve chicos que aún no saben cuál es su interés en la vida”.

Por todo lo anterior, la relación profesor-alumno es fundamental. Esa relación en la que el maestro está a la disposición del estudiante más allá del horario de clases o los temas del curso. “En la UP hay algo muy valioso que conecta a las personas. Que crea lazos muy fuertes entre ellas. Entre alumnos, profesores, autoridades, administrativos, personal de mantenimiento. Los alumnos se sienten cómodos con otros alumnos, con la demás comunidad UP y sus maestros. En mi caso, los profesores que tuve marcaron mi carrera como contadora, pero también que yo me interesara por la docencia. Enseñar es apasionante”, admite. Al fin y al cabo, la universidad tiene una mística que ha sido creada y formada entre todas las generaciones. La historia de Martha como alumna es una gran prueba de ello.

1 Comentario

  1. Monica says:

    Martha

    Mis deseos de una gestion de exito y de colaboracion

    He sido prof invitada por la UP durante 4 años y guardo los mejores recuerdos de sus Directivos y Profesores. Ojala volvamos a hacer investigaciones en conjunto! Mari Quevedo es una querida amiga

    Un abrazo desde Buenos Aires

    Monica

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