Luis Bas

Hace 15 años Luis Bas era un adolescente que llegaba al país desde su natal Uruguay. Eran días en los que todo era nuevo para él. No solo cambiaba de país, sino también de rutina de vida: su familia se mudó solo meses antes de que terminara quinto de secundaria y, una vez en Lima, debía ingresar a la universidad. Recuerda aquella como una época muy dura, pues tuvo que adaptarse a miles de cosas.

En esa etapa crucial de su vida llegó a la Universidad del Pacífico. Aquí un hecho lo marcó. Luis gusta mucho de la historia. No obstante, el primer profesor de ese curso que tuvo en la Universidad lo jaló porque se quedó dormido en una clase: la madrugada anterior había pasado varias horas estudiando para un examen de matemáticas. Comprendió que debía organizarse de una mejor manera. “Un verdadero líder aprovecha cada minuto. Así es como la Universidad te forma para el mundo real del trabajo”, afirma.

Sin haber terminado la carrera enseñó matemáticas en una academia. Luego de egresar en el 2001, hizo un MBA en London Business School. “En la Universidad del Pacífico recuerdo que fue el profesor de Análisis de Estado Financiero quien me hizo dar cuenta hacia dónde quería ir en mi desarrollo profesional”. A partir de ese curso y otros factores, consideró que la parte financiera era la que más le llamaba la atención. Y esa es el área en la que se desempeña actualmente en Scotiabank.

Para Luis, ser un líder es llevar a un grupo de personas hacia un objetivo común con un elemento fundamental: la inspiración. Esa es una de las bases que siempre tuvo en mente, en cada proyecto que manejó, personal y profesionalmente. De chico, tiene un ligero recuerdo de un profesor que reconoció en él cualidades de líder. Sin embargo, cree que es necesaria “una formación académica ya que ésta te da una mayor capacidad para lograr un verdadero liderazgo”.

Luis cuenta que sus padres lo han inspirado a no rendirse nunca. Con 33 años y una novia, gusta de bucear y del fútbol. Ha tenido la oportunidad de estar en lugares exóticos como Tailandia y Egipto. Su objetivo a mediano plazo es visitar las siete maravillas del mundo. Le faltan solo tres.

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