Lorena Masías

Lorena Masías se interesó por la Universidad del Pacífico porque le parecía bastante exigente y competitiva. Una vez dentro, lo que más le llamó la atención fue la gran confluencia de ideas que ahí se daba. En aquellos días, el gobierno militar estaba en transición hacia la democracia y el ambiente en la universidad estaba politizado. “Los profesores nos brindaban bastante amplitud de ideas para que uno mismo se forme su propio criterio”, recuerda. Provenían de distintas formaciones y existía una muy buena relación con ellos.

Cuando la discusión política llegó al Centro de Estudiantes, en donde se organizaban mesas de debate, Lorena confiesa que no pudo evitar participar. Las posturas políticas, pero, sobre todo, el poder de argumentación y el de sostener un debate alturado, influyeron en ella.

Algunos profesores estaban en el Centro de Investigación y trabajaban en el Estado. Esa labor comenzó a interesarle, pues les daba una visión macro de los temas. “Esto me ha llevado a trabajar la mayor parte del tiempo en investigación y en el sector público”. Cuando ya estaba en el último año de carrera y tenía que tomar una decisión de lo que iba a hacer, se presentó la oportunidad de trabajar en el Banco Central de Reserva.

Luego viajó a Pittsburg con la idea de hacer una maestría y regresar. Pero pensó que el valor agregado de la maestría, respecto a lo que ya había estudiado en la universidad, era poco. Decidió continuar con el Doctorado en Economía. Más adelante ingresó al Fondo Monetario Internacional en Washington DC. Regresó al Perú después de 14 años, en 1998,  y comenzó a trabajar en la Superintendencia de Banca y Seguros. Tiempo después, en el instituto Libertad y Democracia, donde actualmente se dedica a la investigación.

En la universidad Lorena no solo recibió todas las metodologías necesarias y la solidez académica para emprender retos: “Me enseñaron valores como la integridad y la honestidad, que son primordiales en mi vida profesional”. Confiesa que gracias a los cinco años de carrera ha podido ejercer cargos de dirección de alto nivel. “La UP es más que solo educación, se trata de una formación”.

Encontró en ese espacio universitario que le exigía día a día dar lo mejor de sí, también un entorno social de confraternidad y camaradería. En cuarto ciclo, participó en el equipo de fulbito de mujeres: “Hicimos un par de partidos amistosos y todos nos fueron a ver. Siempre resulta novedoso ver mujeres jugando fútbol. Es una anécdota que nunca olvido”, concluye con una sonrisa.

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