Jorge Arteta Castillo

Jorge Arteta nunca olvidará su último año de estudios en la Universidad del Pacífico. En realidad, toda su vida universitaria estuvo llena de grandes momentos, pero en 1987 su promoción fue una de las primeras que, para graduarse, tuvo que cumplir con un exigente requisito establecido pocos meses antes por la UP: formar una empresa. En esto consistía el Programa de Entrenamiento Gerencial (PEG), el cual luego hacía sustentar ante un jurado el estado financiero del primer año de operaciones de dicha empresa.

“La formación de la UP no solo es integral, sino que te impulsa a lograr tus propios sueños. En los años ochenta nadie hablaba sobre el emprendimiento. Por eso creo que la UP revolucionó e incentivó este tema en el país. No existía en ninguna parte del mercado. Muy pocos tenían como meta formar una empresa propia. Todos los universitarios veían como destino el sector privado para hacer carrera”, recuerda Jorge, sentado en la sala de juntas de Sedisa, la compañía que formó hace 25 años y que hoy abastece de insumos a contratistas mineros, cementeras, empresas de hidrocarburos, comercios, industria del caucho, industria del papel y cartón, industria textil, pesquería, minería, industria alimentaria, entre otras muchas industrias.

Esta tendencia de la UP de fomentar e impulsar el espíritu emprendedor de sus alumnos fue realmente visionaria en aquellos años. La necesidad de sustentar un bachillerato obligaba al estudiante a ser creativo e identificar posibles oportunidades que se podían aprovechar. Era colocarlo en una situación de la vida real. Una situación complicada, pero no imposible de abordar.  “Al inicio, la verdad, no imaginé todo lo que iba a lograr. Tan solo que tenía una oportunidad de representar unas marcas y llegar a un mercado industrial. Y mientras más me metía en el tema, más iba queriendo el proyecto.  Iba haciéndolo mío. Esos fueron los primeros pasos de Sedisa”, confiesa Jorge.

El espíritu de una persona emprendedora lo lleva a uno a enfrentar constantemente nuevos retos. La innovación no para nunca. Durante todos estos años, Sedisa ha continuado desarrollándose. Por ejemplo, acaba de llegar a Argentina. Y es que realizar emprendimientos constantemente es un proyecto de vida y tiene que ver con la personalidad del emprendedor. Hace 16 años, junto a su cuñado, crearon Rosatel, un negocio que también ha ido creciendo e innovando de diferentes formas.

“Durante mi formación entendí que es bueno complementar puntos de vista y criterios. En mi caso, todos mis emprendimientos han tenido socios porque creo que es fundamental tener diferentes miradas. Uno podrá tener un argumento y el socio otro, y en ese proceso pueden salir grandes ideas o innovaciones.  Es necesario respetar y cultivar esa relación”.

Las motivaciones de Jorge lo acercaron en determinado momento también a la docencia: dirigió en la UP un seminario llamado “Formulación de ideas de negocios”, para evaluar el entorno de futuros emprendimientos.

“Mi lazo con la UP continúa siendo muy cercano. Yo me siento muy agradecido por mi formación. Si tuviera que destacar tres valores de ésta mencionaría el profesionalismo, la calidad y la ética”, afirma Jorge. “La universidad fue el motor principal para que yo me convirtiera en empresario, que es la línea que ha seguido mi carrera profesional”.

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