Humberto Gutiérrez Moreno

Muy pocos pueden decir que han visto crecer a la Universidad del Pacífico tal como lo ha hecho Humberto Gutiérrez. Egresado de la primera promoción de la UP, recuerda perfectamente aquellos años: “Un día estaba viendo la televisión y apareció el padre Wortenberger, de la Loyola University de Chicago, hablando de la creación de una casa de estudios en Perú que seguía el modelo americano de enseñanza y que impartía la famosa carrera de Business Administration. Entonces supe que era allí donde quería estudiar”, cuenta Humberto.

Hasta antes de ese momento su idea era viajar a Estados Unidos a hacer el college. Ese era el objetivo de todos los que, como él, habían estudiado en el Colegio Roosevelt. Pero esta nueva opción suponía que no tuviera que emigrar y que podía estudiar en casa, al lado de su familia. El esquema educativo, además, se basaba en los valores jesuitas.

En la UP conoció a los que hasta hoy son sus mejores amigos. Hubo 60 postulantes para 50 plazas, y sólo ingresaron 39 alumnos, que fueron divididos en dos aulas en un local prestado en La Colmena, en el Centro de Lima. Después de dos años se trasladaron a la vieja casona de Jesús María, el primer espacio propio en el que funcionó la universidad. El salón de Humberto era una habitación muy pequeña que debía ser un antiguo depósito de jardinería. Fue ahí que surgió la mística de la unión que aún hoy prevalece en la universidad.

“Egresamos 22 alumnos que nunca hemos perdido contacto. Nuestra relación fue muy estrecha desde el primer día que nos conocimos. Siempre recordamos lo lindos que fueron esos momentos en los que fuimos un poco “conejillos de indias”. Vemos con satisfacción lo que la universidad es ahora, un ejemplo de vida institucional que ha contribuido con miles de egresados a forjar un Perú mejor”, cuenta.

Con sus compañeros también suele recordar mucho el exigente horario de clases que tenían: cinco horas diarias (tres en la mañana y dos en la tarde) con un estricto control de cada docente. Tanto, que era posible perder el semestre por inasistencias y tardanzas. Los profesores eran de primer nivel. Todos eran profesionales cuajados, como Velaocjhaga, en Contabilidad; MacNeff, en Teoría Económica; el padre Erazo, en Ética y Moral; Benvenutto, en Lenguaje; o Sandoval en Matemáticas.

Y la disciplina se impartió desde el primer día. También la ética, siempre aplicada a su profesión. Sobre todo los valores cristianos, para trascender a la sociedad. Humberto egresó de la UP convencido de haber recibido la mejor preparación para enfrentar un mayor reto: “trabajar por mí, por mi familia y por mi país”. Es lo que siempre ha hecho en empresas como Philips, Procter & Gamble, IBM, Occidental Petroleum, Interdata (una compañía propia de sistemas), Antonio Lulli y Radio Shack. Su último trabajo en el mundo corporativo fue ser Gerente de Proyecto en Construcciones Maggiolo, desarrollando la construcción de un astillero varadero nuevo. Después de eso se avocó a su función como profesor de inglés en la UP, que complementa con su labor de ventas de software corporativo y algo de corretaje.

“La UP, definitivamente, marca mi vida hasta el día de hoy. En los últimos 50 años nunca he dejado de estar vinculado a ella. Estoy eternamente agradecido de haber tomado la decisión de quedarme en el Perú y ser parte de esta gran familia que siento es la Universidad del Pacífico”.

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