Gabriel Novaro

La vida de Gabriel Novaro se resume en una historia de éxito. Aunque para él, este nunca haya sido precisamente una finalidad. Sus logros han sido consecuencia de tomar las decisiones con calma (y muy bien pensadas) y dejarse guiar siempre por el anhelo de realizar cualquier cosa hasta lograr la excelencia.

Gabriel estudió Administración y Contabilidad en la Universidad del Pacífico y hoy lleva ya quince años trabajando en IBM. En su caso, un hecho fortuito no solo lo llevó a matricularse en esta, sino que, según sus propias palabras, cambió su vida. Aquel recuerdo empieza el día en que, cuando aún estudiaba Geología en San Marcos,  su madre le llevó el cuadernillo del examen de la Escuela Preuniversitaria de la Pacífico. Y, aunque no recuerda bien cómo reaccionó, sintió que alguien le ofrecía una oportunidad. Gabriel no la desaprovechó.

Muchos años después, sentado en una de las oficinas de IBM en La Molina, explica que la Universidad le dio conocimientos, habilidades y una gran escala de valores. Recuerda con cariño a profesores como Pedro Franco, quien le enseñó una contabilidad moderna y acompañó buena parte de su vida universitaria. “Conocer otras realidades me abrió los ojos. Me amplió el horizonte”, afirma.

Además de llevar estudios en la prestigiosa Universidad de Cambridge y nutrirse de muchas experiencias gracias a innumerables viajes, reconoce que parte importante de su liderazgo lo adquirió en IBM, empresa por la que tuvo que trabajar seis meses en Nueva York y que le impactó desde la primera entrevista de trabajo. “IBM es un claro ejemplo de globalización y de lugares en los que se aprende siempre algo nuevo. Se te impone retos a cada momento y eso es lo que hace que crezcas, que te desarrolles”.

Allí todos los días tiene que ser innovador. El ambiente que vive Gabriel en su trabajo es de constantes desafíos: “Estoy convencido de que la exigencia moldea a las personas”. Esta, concluye Gabriel, es una cualidad tan especial que no se estudia, sino que va apareciendo en el carácter de cada persona. Y cobra real relevancia cuando se trabaja en equipo. La exigencia, por supuesto, es la que ha marcado la diferencia en su vida profesional.

Deja un comentario