Francis Stenning

En unos segundos Francis Stenning volverá a sus años universitarios. Durante una hora tendrá la mirada detenida a causa de una avalancha de recuerdos: ya no será el gerente general de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), sino el estudiante de la Universidad del Pacífico que trabajó mucho para ser un profesional. El que viajó a Boston a realizar una maestría en el Arthur D. Little, el que trabajó seis años en un banco de Seattle, y el que regresó al Perú para quedarse y hacer empresa. “Porque haciendo empresa estás haciendo país”.

Francis resume el liderazgo en tener conocimiento, pero también en la capacidad comunicativa de interactuar y transmitir; en dar respuestas oportunas en un entorno complejo. “Creo que el mundo te va dando sorpresas. La Universidad  brinda un contexto bastante teórico, que luego uno tiene que conjugar con las experiencias vitales”.

¿Qué no olvidará de sus días como estudiante? Obviamente sus amigos y profesores. Pero también los inicios, pues le costó asimilar la exigencia y el ritmo de los cursos. Entonces recuerda que tuvo que trabajar con grupos de estudio. Aparece en su mente, también, el recuerdo del sacerdote Juan Julio Wicht, quien tuvo mucha influencia en su generación. “Fuimos su primera promoción cuando llegó al Perú y creo que nos tomó mucho cariño. Pasó a ser no solo un profesor, sino un consejero, un amigo para nosotros”.

En ese tiempo también conoció a su esposa (compañera de promoción), con la que formó una familia con tres hijos. Con ellos tiene una rutina de viajes. Han visitado diferentes lugares, aunque Francis nunca olvidará uno en particular: el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, en donde vieron uno de los espectáculos que más les gusta y apasiona.

Esa manera de conducir su vida privada ‒con altas dosis de pasión‒ es clave para entender su vida profesional. Su labor en la Bolsa de Valores es fundamental: juega un papel importante en una empresa de una relevancia distinta para el país. “La actitud hacia el trabajo cambia si crees en lo que haces. Así, si te dedicas a hacer algo que te gusta demasiado, entonces dejas de trabajar”, concluye Francis.

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