Elena Aida Conterno

“Siempre supe que debía regresar al país y aportar con mi granito de arena”, confiesa Elena Conterno cuando recuerda su maestría en Administración Pública en la prestigiosa universidad de Harvard y, claro, las ofertas laborales que le surgieron luego Estados Unidos. Esta convicción dibuja muy bien el perfil profesional que ha llevado en las últimas décadas. 

Durante los años que Elena estudió Economía en la Universidad del Pacífico (1987-1991), la situación social del Perú era caótica. Por entonces los jóvenes veían el extranjero como el mejor destino para desenvolverse profesionalmente. Pero ella no. Su deseo era contribuir con el desarrollo del país: el primer paso para lograrlo estaba ligado a convertirse en una excelente profesional; el segundo, trabajar en la gestión pública.

“La Universidad no solo me dio valiosos conocimientos, sino también valores y me enseñó a tener un compromiso con los demás”, dice Elena, quien actualmente es Jefa del Proyecto USAID Facilitando Comercio, de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo. Esta iniciativa ‒que se ejecuta en el Perú y otros países de la región desde junio del 2010‒ promueve la competitividad y la formalización de la economía a través del apoyo no reembolsable de asistencia técnica. De esta forma se cuenta con asesoría de expertos internacionales para el fortalecimiento de la gestión pública, imprescindible para que el sector privado y los trabajadores accedan en mejores condiciones a los mercados internacionales.

Elena recuerda que en la Universidad la exigencia era constante, por lo que siempre estaba leyendo, analizando, investigando. “Sabía que luego de oír las clases los estudios continuaban, ya sea en la biblioteca o en mi casa”. Entre los docentes que marcaron su etapa universitaria puede mencionar a Felipe Portocarrero, Jorge Cortés y Carlos Gatti, quienes le inculcaron esa máxima de dar siempre más y jamás contentarse con lo mínimo.  “Todos los cursos han sido útiles a lo largo de mi carrera, desde aquellos relacionados directamente con la economía hasta los que eran de otras áreas, como lenguaje”.

 En el último año de carrera practicó en Ipsos Apoyo, luego de graduarse pasó a trabajar en el Fondo Nacional de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes). A inicios de 1993 tuvo la oportunidad de realizar su maestría en Harvard y no la desaprovechó. De regreso al Perú, trabajó como consultora externa en diversas instituciones del Estado, como Indecopi, Promperú, Ministerio de Educación, Ministerio de Trabajo, entre otros. Cuando tenía 26 años asumió la gerencia general del Inabif. En el 2008, gracias a su vasta experiencia en la gestión pública, fue nombrada ministra de la Producción.

 Elena confiesa que el éxito y reconocimiento de su trabajo siempre se ha basado en ganarse el respeto del grupo humano que la rodeaba. Para ella, un buen líder debe tener cuatro características indispensables: compromiso con lo que hace, conocimientos y habilidades requeridas para el puesto, pasión por el trabajo y un excelente manejo de grupo. Todo ello, no cabe duda, genera un respeto invalorable con el correr del tiempo. Y es lo que hace diferente y especial a todo buen líder.

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