Edgar Zamalloa Gallegos

Hasta el día de hoy Edgar Zamalloa continúa reuniéndose con sus amigos de la UP. La amistad que desarrolló con ellos mientras estudiaban Economía ha quedado intacta a pesar de los años. Y cada vez que se reúne con ellos, hay una conclusión en la que todos concuerdan: “Además de las herramientas técnicas para desarrollarte como economista, a nivel nacional y en el extranjero, la UP también te da ética”, afirma Edgar. “Y cuando haces política económica, decir “no” puede conllevar automáticamente que haya gente que sufra, pero es en aras del bien común. Esa es una parte difícil de entender para muchos, porque de lo que se habla es de sufrimiento. A veces hay que tomar decisiones duras”.

Y es que una de las cosas que le enseñó mejor la UP fue a entender los problemas de una sociedad como la peruana. Hoy a Edgar le queda clarísimo que la única forma de salir de la pobreza es creciendo y generando riqueza. “En aquella época creía que la justicia social tenía mucho que ver con ser de izquierdas. Hoy probablemente sea uno de los economistas más conservadores que hay en el país, en cuanto a política fiscal se refiere”.

Edgar ha trabajado en Estados Unidos en Wharton Econometrics, en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y luego en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Luego volvió al Perú, y en 1997 hasta mediados de 2006 fue asesor externo en el Ministerio de Economía y Finanzas. Ha sido asesor de 11 ministros y Director General de Asuntos Económicos y Sociales del MEF. Recuerda con cierta gracia que le llamaban el Doctor No, porque nunca permitía que se gastara más de lo que había. Y eso le ha traído problemas. Cuando no estaba de acuerdo con las políticas de un ministro daba un paso al costado.

“Echo de menos la adrenalina del sector público. Pero me gusta mucho mi trabajo actual, como Gerente de Responsabilidad Social de Hunt Oil Company of Peru L.L.C., ya que continúo haciendo cosas que tienen impacto. Eso sí que no lo cambio”, admite. La adrenalina ahora es de otro tipo. En su trabajo se concentra en pocas cosas, pero éstas tienen un verdadero impacto en la gente. Y a largo plazo. En apenas cinco años han logrado, por ejemplo, reducir en algunas comunidades de Ayacucho y Huancavelica la desnutrición infantil a un 30% y la anemia a un 15%. Y acaban de poner agua caliente en 25 colegios de la Sierra. Ahora los niños pueden lavarse las manos y los dientes sin pasar frío.

“Son muchas las cosas que me ha dado la UP. Mis mejores amigos, mi esposa durante más de 20 años y los valores que me permiten vivir de forma tranquila, no desde el punto de vista económico, sino desde la perspectiva de estar a gusto conmigo mismo”, concluye Edgar.

1 Comentario

  1. Carlos Zamalloa Santisteban says:

    Lo felicito por ayudar a reducir la pobreza en Ayacucho y Huancavelica y si desea reducir aun mas sugiero que enseñen apicultura (crianza de abejas) recordemos que
    “Si las abejas desaparecen al hombre solo le quedan 4 años de vida”
    lo dijo Albert Einstein,
    Debemos luchar contra el calentamiento global.
    Mejor que dar pescados ,es enseñar a pescar.
    Uno reparte abundantemente y se enriquece,otro economiza y se empobrece.
    Proverbios 11: 24
    Me despido muy atentamente
    Carlos Zamalloa Santisteban

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