Edgar Guerra

Desde muy niño, Edgar Guerra tuvo un estrecho contacto con la música. Su padre había sido integrante de Los Silverstone, una banda que vivió su mejor época en la década de 1960. Edgar compartía esa pasión. “Cuando acabé el colegio mi padre fue muy claro conmigo. Dedicarme exclusivamente a la música no era lo recomendable”.

Entonces decidió estudiar Economía en la Universidad del Pacífico. Mientras lo hacía fundó una banda de rock con sus compañeros universitarios. Más tarde, en el 2001, ésta se convertiría en TK, una de los grupos peruanos más exitosos de los últimos tiempos.

Al salir de la Universidad en el 2000, Edgar empezó a trabajar en la Secretaría de la Comunidad Andina de Naciones; un año y medio más tarde pasó a laborar en el Ministerio de Economía y Finanzas. “Me iba muy bien en mi carrera. Estaba desarrollándome en el ámbito de la macroeconomía, pero la banda se hacía cada vez más conocida y tuve que tomar una decisión”. Esa decisión fue renunciar. Junto a sus amigos emprendieron una serie de conciertos en el interior del país y la promoción de su primer disco en cadenas musicales internacionales. En septiembre del 2003 les llegó la recompensa: obtuvieron su primer premio MTV.

Edgar sabía que era momento de aplicar todo lo aprendido. “El mercado de la música era muy informal, los empresarios no querían utilizar facturas, no nos pagaban a tiempo”, cuenta. Por eso, fundó la empresa TK Producciones, a través de la cual administraron eficientemente sus contratos de presentaciones, giras, auspicios y venta de discos. En el 2004, la banda volvió a obtener un premio MTV y con ello se extendieron sus conciertos a nivel local e internacional.

Dos años más tarde, el grupo decidió separarse y sus integrantes se enfocaron en proyectos personales. Edgar tomó la decisión de formar dos empresas: Dreammakers y Fans N´ Music. La primera dedicada a la realización de eventos artísticos, campañas de BTL y publicidad; la segunda, al asesoramiento de grupos que recién se inician en el mundo musical. Pero no solo eso, en el 2008 formó su propio grupo de rock llamado Alerta Rocket. “Mis dos empresas están encaminadas, nuestros clientes confían en nosotros y el año pasado ha sido muy bueno en términos económicos”, cuenta.

Edgar considera que todos los jóvenes deben perseguir sus sueños. Para él, solo si uno es cauto y responsable puede lograr cumplirlos. En el camino uno suele encontrarse con una y mil adversidades, y es entonces en que uno demuestra sus habilidades, su formación. “Relacioné lo aprendido en la Universidad del Pacífico con mi gran pasión: la música. Así obtuve dos ideas de negocio. Hoy estoy muy satisfecho con lo que he conseguido, pero sé que vendrán mayores retos”, admite Edgar, quien ha logrado su sueño de niño: trabajar en lo que le gusta.

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