Diego Olcese

Es 1996 y, visionario como era, el fallecido presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, vaticinó: “La gente que construyó Silicon Valley eran ingenieros, aprendieron sobre negocios, pero tenían una creencia real de que los seres humanos, si trabajaban duro junto a otras personas creativas, inteligentes, podían resolver la mayoría de los problemas de la humanidad”.

Y no se equivocó. Hoy, 18 años después, Silicon Valley, es la meca de la tecnología e inspiración para millones de jóvenes. En este lugar ubicado en California, Estados Unidos, se encuentran empresas como Facebook, Google o Apple. Hasta allá viajan jóvenes que observan cómo es el manejo de empresas que, como Twitter, nacieron como proyectos universitarios y se convirtieron en industrias que generan millones de dólares por año y tienen a Internet como fuente de energía, impulso e innovación.

Uno de los jóvenes que llegó al valle del silicio y se contagió del emprendimiento que se respira en el lugar fue el peruano Diego Olcese, egresado de la carrera de Ingeniería Empresarial de la Universidad, en 2013. Aquí, el joven de 24 años, entendió el camino: crear un startup dedicada a la educación. La empresa propia que, con las bases sólidas aprendidas en la Facultad, sirvieran para hacer su propia empresa, ser su jefe y cumplir con el precepto de Jobs: ayudar a resolver uno de los problemas de la humanidad, en su caso, la educación.

El origen

Entonces, fundó Flikn, una startup de cursos online que cuenta con 20 mil inscritos de diferentes países de habla hispana. “Mi primer acercamiento con la tecnología fue en Silicon Valley. Allá me di cuenta que me encantaba ese mundo y me motivé a ingresar porque Perú es un mercado que comienza a crecer en este ámbito”, recuerda sobre sus inicios.
Olcese estuvo una semana en Silicon Valley y le cambió la vida. Allí observó proyectos y empresas que nacieron de la nada en Internet y hoy son inmensas fábricas de ideas digitales. “Todas son muy inspiradoras”, dice Diego Olcese, sentado en su oficina ubicada en el edificio Telefónica en Santa Beatriz.

Este ingeniero egresó hace un año de la Universidad del Pacífico. Su modo de hablar y sus formas son la de un emprendedor explorando el camino hacia el éxito. Gesticula, sonríe, piensa cada palabra y se proyecta a objetivos a corto plazo pero con una trascendencia al largo. Y a todo esto ¿por qué apostar por la educación?

“Me encantó el tema de proyectos de innovación. Me di cuenta que la educación tiene un potencial de crecimiento enorme en América Latina, donde hay un mercado gigante y con muchas oportunidades para aprovechar”, cuenta. Entonces, tras su paso por Silicon Valley, retornó a Lima, renunció a su trabajo, diseñó la idea junto a Rodolfo Dañino, su socio, e iniciaron la aventura desde el 9 de noviembre del 2013. Crearon Flikn, comenzaron a dictarse los primeros cursos vía online, todos dedicados al arte y la creación, su leitmotiv, pues este innovador tiene raíces artísticas: es guitarrista profesional de la banda VegaSonica.

“Toda mi vida siempre estuvo ligada a proyectos que me gustan mucho. Desde que tengo 12 años toco en bandas. Siempre he estado involucrado en proyectos que me apasionan y que tenga una fuerte repercusión e impacto de crecimiento, como es Flikn”, cuenta, y agrega: “Queremos que las personas puedan seguir sus pasiones, pero de manera práctica, corta y simple”.

Olcese es parte de la primera promoción de la carrera de Ingeniería Empresarial. Explica que esta profesión es una mezcla entre tecnología y administración. “En un futuro próximo tendrá bastante demanda entre los jóvenes”, asegura, quien afirma se ha hecho sobre “la base del ensayo, el error y el acierto”.

“Soy de los que creen que la gente aprende haciendo. Y poniendo en práctica lo que he podido estudiar. Si no se pone en práctica lo aprendido, no estás haciendo nada de valor”, afirma. “Ninguno de nosotros era experto. Todo lo hemos aprendido en el camino”.

Flikn tiene 40 cursos y su objetivo es llegar a 60 a fin de año. Para ello han formado una red de profesores, todos profesionales comprobados. Ellos, junto al equipo de Flikn, arman un curso corto de dos horas, los dividen en 8 a 10 videos y los suben a su plataforma. Cada curso cuesta US$ 15, pero también hay algunos gratuitos. “La idea es compartir con la comunidad, ser usuarios activos y ser creativos”, afirma el fundador de Flikn que este año fue elegido como uno de los cuatro mejores proyectos de emprendimiento digital que ingresaron a la Academia Wayra.

Pronto su proyecto se fortalecerá, e incluso piensan en abrir oficinas en México o Colombia. Comienza la etapa expansiva. Que así sea.

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