Ángela Flores

A sus treinta años, Ángela Flores posee la experiencia que cualquier profesional desearía tener. Pero no solo eso: irradia una actitud optimista en relación al futuro que está construyendo y que luce lleno de oportunidades. El liderazgo, en su caso, es parte de una herencia familiar que la Universidad del Pacífico ayudó a fortalecer. Para ella, la exigencia, la ética y los valores son tan importantes como la confianza en las personas y la disposición al diálogo. “Todo ello le permite a uno delegar y trabajar en equipo”, dice.

Pero el liderazgo puede ser también un don. Y cuando adquiere esa forma, para Ángela tiene el nombre de su abuela, una mujer de 94 años que crió sola a seis hijas que hoy son profesionales. “Está viva”, cuenta Ángela, visiblemente conmovida por sus palabras. “Sigue luchando… Con ganas de vivir”.

Ese modelo familiar no sólo le sirvió para esforzarse en los estudios sino que la motivó a trabajar por lo que quería. Cuando salió de la Universidad, ingresó al curso de Extensión de Banca del Banco de Crédito del Perú (BCP). Pasó luego al sector público, al que define como una experiencia que todo economista debería vivir. Durante su labor en dos ministerios, tuvo la posibilidad de viajar a Suiza y China. Lo que más le gustó de ese tiempo fue ver temas relacionados con la cooperación internacional, y por eso realizó una maestría en la universidad de Yale. Mercedes Aráoz y Hernán Garrido-Lecca, sus profesores en la Universidad y con quienes pudo trabajar de cerca, firmaron su carta de recomendación. Yale era muy exigente pero ella estaba acostumbrada a ese ritmo de estudios. Allí enriqueció sus conocimientos y se enamoró. En la clínica de la universidad nació Summer, su pequeña, que estuvo en sus brazos cuando se graduó. La llamó así porque conoció a su esposo en el Summer Session de Yale.

Cuando Ángela llegó al Banco Mundial tuvo la posibilidad de trabajar desde Perú viendo proyectos de agua y saneamiento y manejo de riesgos de desastres naturales. Fue la más joven de su programa. Si bien su trabajo estaba más centrado en la región y el Perú, comenta que las mejores prácticas se adaptaban a otros países, como Pakistán y Haití. Estuvo en el Banco Mundial hasta junio del 2011. Después se presentó la oportunidad de trabajar en Backus, donde se encargaría de temas de marcos regulatorios, labor que conocía y en la que actualmente se desempeña.

Ángela dice que Perú es un país de oportunidades y que es el momento de regresar. Recuerda que, cuando era estudiante, el profesor Diego de la Torre les decía que podían ser todo lo que desearan. Soñar siempre y convencerse de que esos sueños pueden concretarse. Ángela posee una actitud vital que contagia: es la joven que gusta de nadar y leer biografías, que no puede esperar a las noches para compartir con los suyos y vivir de ese modo tan lleno de esperanza que le viene de familia.

1 Comentario

  1. Teorodo says:

    Yo estaba ese día en la tienda de Salaverry y vi cuando los del ministerio le preguntaban ala niña que me estaba atendiendo cuanto ganaba y si tenia su contrato y escuche cuando dijo que les pagaban solo 750 soles al mes asustada casi llorosa la niña que vendia dejo de atenderme. Me parece injusto que exploten así a las personas de bajos recursos.

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