Alicia Alvariño

Hay una diferencia entre saber y sentirse capaz. Para Alicia Alvariño, los retos que le puso la universidad la fortalecieron para superar cualquier adversidad. En un país donde resulta difícil hacer empresa -sin la convicción de poder hacerlo- al primer problema uno se va. “Por eso fue tan importante la formación que me brindó la UP: ésta me dio las herramientas para creerme capaz de poder hacer todo. De ser exitosa en cualquier área que me propusiera”, afirma.

Ingresó a Economía pensando estudiar luego en la Escuela de Diplomacia. En el camino descubrió que le gustaba la administración. Lo tuvo más claro en la clase de Marketing, con el profesor Estuardo Marrou, de quien guarda los mejores recuerdos. Pero en la universidad también entendió que la exigencia y rigurosidad del plan de estudios se complementaba con otros aspectos de la vida académica: “Me enseñaron a organizarme y sacarle el jugo al día. Había equilibrio. Debíamos aprovechar cada momento, incluso para relajarnos y divertirnos. La gente la pasaba muy bien”, recuerda.

Cuando terminó la carrera trabajó por tres años en una empresa consultora, donde aprendió sobre distintas áreas. Luego se fue a Los Ángeles, donde trabajó en una empresa de mantenimiento de acuarios y conoció la aromaterapia y los jabones hechos a mano. Poco a poco fue conociendo más sobre el negocio, hasta que trajo esa corriente al Perú. En 1999 creó “Cuerpo y alma”, produciendo jabones en la cocina de su casa. La empresa creció y se convirtió en la líder del rubro, con más de 60 productos en el mercado.

“Estoy orgullosísima de mi universidad. La UP hizo de mí quien soy. Y mis compañeros son mujeres y hombres exitosos, no solo  a nivel profesional, sino en la vida”, cuenta.

Alicia siempre viaja en busca de ideas para introducir en el mercado peruano, con el objetivo de que sus productos ayuden a equilibrar el cuerpo con la mente y el espíritu. Lo que ha logrado es resultado de su impetuosa personalidad y la formación recibida. Tener las ganas de ser empresaria y contar con las herramientas adecuadas es su fórmula ganadora.

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