Alba San Martín

Una firma fundada en 1984 en San Francisco tiene hoy presencia en 150 países. Es miércoles a la hora de almuerzo y algunos de sus gerentes en el continente americano se conectan desde sus respectivas oficinas. Alba San Martín, gerente general para Perú y Boli-via de Cisco, lo hace desde el limeño distrito de San Isidro. Al otro lado de sus pantallas, un profesor del Harvard Business School les dicta una clase en tiempo real. Están llevando un programa en liderazgo organizacional creado especialmente para los altos funcionarios de Cisco. A Alba la experiencia le gustó tanto que actualmente cursa a distancia el Máster en Manejo Ambiental y Responsabilidad Social Corporativa de la Escuela Europea de Dirección y Empresa.

Estas vivencias, impensables hace no muchos años atrás, hoy son posibles gracias a la tecnología que ofrecen firmas como la que ella integra. Otra oportunidad educativa se le presentó en los noventa. Tenía a su cargo el desempeño comercial de tres países y sus tres hijos estaban pequeños, pero quería realizar un MBA. Averiguó en distintas instituciones y ninguna le funcionaba. Hasta que llegó a la Pacífico. “La escogí, además de por su prestigio, porque me daba flexibilidad de horario, y eso lo veo como algo muy positivo para el mundo de hoy”.

Vino para quedarse

Como muchas cosas en la vida, su ingreso al mundo de las tecnologías de la información fue casual. Empezó viendo temas de distribución y luego decidió que quería acercarse al sector desde la perspectiva del fabricante. Desde entonces han pasado veinte años, todos ellos dedicados a expandir el mercado. “Esa es la parte que más me gusta: cómo creas la estrategia comercial, cómo trabajas con tus partners, cuáles son los portafolios que quieres desarrollar”.

Una de las líneas estratégicas que trabaja con su equipo se llama country transformation, y es ahí donde analizan cómo una nación realmente puede cambiar gracias a la inversión en tecnología. Aunque en nuestro país todavía no se destinan suficientes recursos para estos temas, sí se están ejecutando iniciativas cada vez más ambiciosas. “El Perú hoy se atreve a hacer proyectos de gran envergadura, como la Red Dorsal de Fibra Óptica, el tren (del Metro de Lima y Callao), la sede del centro de convenciones, que va a ser sumamente tecnológica… Hay que ver a la tecnología como un aliado y no como un gasto, porque realmente puedes medir un retorno. Además, es algo sumamente necesario si quieres incorporar joven talento a tu organización, cosa que, sorprendentemente, todavía muchas empresas no ven”.

Alba hace una afirmación que para muchos podría sonar a ciencia ficción: “Lo que está pasando hoy a nivel mundial es que estamos en la etapa del ‘Internet de todas las cosas’, donde el 98% de lo que no está conectado, se va a conectar. Si nosotros como país no tenemos especialistas que se-
pan conectar, no podremos capitalizar ese avance que estamos viviendo”.

¿A qué se refiere con conectar? Pues a que cada vez vamos a “hablar” con más cosas. Es decir, objetos de nuestro entorno (desde camiones para la minería y equipos médicos, hasta cualquier appliance por industria) registran información, pero requieren de profesionales que sepan procesarla. “Eso va a acelerar la economía y va a permitir tomar decisiones más fundamentadas en data, vamos a poder ser más productivos y acceder a otros mercados globales”.

Según el estudio Habilidades en redes y conectividad en América Latina, encargado por Cisco a la consultora independiente IDC, en el 2015 la demanda por trabajadores que sepan conectar en el Perú excederá la oferta en casi 37%. Para acortar esta brecha, Cisco tiene un programa de responsabilidad social denominado Cisco Networking Academy, que implica ofrecer contenido gratuito que las instituciones usen para capacitar. “En los dos últimos años hemos pasado de 8500 especialistas por año, a 13 000”. Y ya con el Ministerio de Educación están ofreciendo en colegios el curso IT Essentials, una asignatura internacional que los va acercando a la tecnología. “Ese es justamente el perfil que se requiere en un país como este que está empezando a conectarse y que realmente puede capitalizar una oportunidad muy grande”.

Otro beneficio fundamental de la tecnología está vinculado con el cuidado del medioambiente. “En bosques, por ejemplo, antes era muy difícil controlar incendios, pero ahora los puedes controlar de manera remota”, explica Alba. Y agrega que, gracias a una división de Cisco denominada Planetary Skin, con el Ministerio del Ambiente monitorean parte de la Amazonía para contar con información que dé cuenta de una evolución. “En verdad, da mucha satisfacción poder ser parte de estas cosas que son transformaciones para el país”. Enhorabuena.

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